Historia.


La Comunidad Carismática Católica de Alianza, “Koinonía” (Hechos 2, 42-47) es una expresión comunitaria nacida del Movimiento de Renovación Católica en el Espíritu Santo en la Iglesia. Gracias a Dios y la obediencia al Espíritu, Padre Pablo Cárdenas Cantú en su ministerio sacerdotal dentro de Renovación Carismática, sintió un fuerte deseo a formar comunidad para familias manteniendo su estado laical, y sobre todo matrimonial. El Padre Pablo invitó la expresión “Espada y Espíritu” a trabajar en San Luis Potosí por un breve periodo y después decidió en un camino propio nombrándolo “La Nueva Alianza.” “La Nueva Alianza” de San Luis Potosí disfruto de un enorme éxito en el interior de país, llegando a tener más de 6,000 matrimonios viviendo esta forma de vida comunitaria. Todavía es la más grande y extensa comunidad en nuestro país. Don Carlos Reyes (q.e.p.d.), después de su fuerte conversión en el Espíritu y siendo el coordinador del Movimiento de Renovación para la Diócesis de Tijuana, experimentó la belleza y la forma de vivir el evangelio en Santo Matrimonio, y el llamado radical que estaba viviendo los hermanos en San Luis. Así, hace 25 años un grupo de matrimonios con el nombre “Juan 17,21” fue formado dentro del Movimiento de Renovación Católica por Don Carlos. En tiempo, guiado por las autoridades eclesiásticas, hubo una separación y “Juan 17,21” fue formado como una Asociación Privada de Fieles recibiendo su reconocimiento formal en 2006 del Señor Arzobispo Don Rafael Romo Muñoz. Gracias a Dios y la generosidad de los hermanos de la Comunidad, un sin número de gentes han escuchado el mensaje del Kerigma, la dulzura del Señor y la invitación de vivir el llamado hacia la vida comunitaria para los matrimonios.


Actividades Recientes . . . . . . . Entre esta gente bendecida por “Juan 17,21” fueron los miembros de la Parroquia Nuestra Señora de La Encarnación. Padre Jeffrey David, Párroco de La Encarnación, fue nombrado Asesor de la Comunidad Juan 17,21, he invitó a la Comunidad de evangelizar y establecer una misión en la parroquia. La expresión fuerte del Espíritu ha sido un bello testimonio de la gracia del Señor. El nacimiento de la Comunidad Carismática Católica “Koinonía.” Fue orgánico y natural – tanto casi como una sorpresa para nosotros que estamos viviéndolo. A través de los acontecimientos y circunstancias nació la Comunidad sin tener que mover mucho. Fue una obra de Dios – aunque en el momento fue emocionalmente difícil. La Comunidad está formada de los cuatro sectores de la Encarnación, el sector de la Parroquia de San Francisco Javier y el sector de la Parroquia Santo Niño y algunos miembros de la Comunidad “Juan 17,21” que deseaban cortar sus “raíces” y seguir formando, apoyando y experimentando una distinta forma de vivir esta expresión Carismática Comunitaria. El apoyo sobre todo vino del nuestro Arzobispo que autorizó y apoyó la formación de varias Comunidades de Alianza (incluyendo Emaús y Nueva Expresión) y el nombramiento al Padre Jeffrey David como Asesor Arquidiocesano de las Comunidades de Alianza. La presencia de las Discípulas de Jesús de San Luis Potosí fue una bendición incalculable para la formación de la nueva Comunidad.


Sor Rocío Arias, DJ,

es actualmente la Coordinadora General de

Koinonía.


Desfrutamos un buen número de religiosas de las Discípulas que apoyan directamente la formación de la Comunidad. Por venir, esperamos la llegada de sacerdotes de la Comunidad de Los Discípulos de Jesús para obrar dentro de Parroquia y Comunidad. Dios nos está bendiciendo. ¡Obediencia esta premiada! Actualmente, tenemos 7 matrimonios con “Alianza Solemne” y una soltera; 52 Hermanos casados con “Alianza” y 14 Solteros; 2 matrimonios y 3 Hermanos solos con “Promesas de Vida”, 21 hermanos casados y 22 solteros con “Promesa de la Cruz”, 42 hermanos en matrimonio, 29 mujeres solas y 9 hombres solos en “Promesas de Oración”; Hay 37 hermanos en “Jóvenes para Cristo”; y 19 Adolescentes en “Amistad con Dios”.  Contamos con 180 personas en el curso Introductorio.

 


Somos una Comunidad joven, naciente. Sin embargo, gozamos de la Aprobación provisional de los Estatutos de la Comunidad de Nuestro Señor Arzobispo. Estamos en el segundo de los cinco años de estado “Provisional”.  Somos una de las Comunidades de la “Hermandad de Comunidades Católicas Carismáticas de Alianza de México” y Miembros “Asociados” de “THE CATHOLIC FRATERNITY” una organización pontifical representando las Comunidades delante del Santo Sede.

 


Del Preámbulo de las Estatutos: La Comunidad nació como una respuesta a su inquietud de querer experimentar el relato de las Comunidades Primitivas de Hechos 2,42: “Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, la convivencia fraterna, a la fracción del pan y las oraciones”, donde describe la nueva forma de “vivir” y de “convivir” que surge de la fe en la Resurrección del Señor y que constituye la Comunidad Cristiana”. Una Iglesia que es consciente de ser depositaria de las promesas hechas a Israel y que, por tanto, vive su condición de pueblo de Dios en comunión con la religión de los padres. Iglesia fiel al anuncio evangélico, a la enseñanza apostólica y a la catequesis; fiel al amor fraterno, solidario y activo a través de obras concretas de caridad en favor de los más pobres; una Iglesia fiel a la Eucaristía que es su centro y la fuente de su existencia; una Iglesia fiel a la oración que es su fuerza vital; una Iglesia que vive en la pobreza y en el gozo constante, disfrutando al mismo tiempo de la estima de todo el pueblo. Una Iglesia abierta a Israel y al mundo entero, que fue punto de referencia para las Iglesias del tiempo de Lucas y que lo será para la iglesia de todos los tiempos. Quería ver y sentir la fuerza del Espíritu Santo en la comunidad actual, así como se experimentaba en los tiempos de los apóstoles. Y es así, como ahora surge esta nueva Comunidad “Koinonía”, con el deseo de llevar a todos los miembros la Buena Nueva de Salvación y un ambiente fraterno. Donde se viva y conviva en la fe, dando testimonio de unidad al constituir la misma.

 



LA IMPORTANCIA DEL PROYECTO DE VIDA

 


Todos los seres humanos llevamos inscrito en nuestro corazón el deseo de ser cada vez mejores. Este deseo es propio de nuestra naturaleza humana: estamos hechos a imagen y semejanza de Dios para vivir una vida como la suya. Estamos llamados a ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5,48)....